Masaje sexual
El juego y la imaginación son lo más importante para poder conseguir una relación placentera, si existe la suficiente confianza y compenetración entre los dos miembros de la pareja hay que ser capaces de probar cosas diferentes para saber cuales nos resultan más excitantes y tentadoras. No sólo los masajes con las manos son los mejores, también podemos utilizar nuestro cuerpo, nuestro pelo, nuestros pies, existen infinidad de posibilidades.
Como primera opción se propone el juego entre los dos miembros de la pareja, un juego nada erótico, sino algo fuerte que nos servirá sobre todo para liberar los posibles nervios o tensiones que pudiera haber al principio. Ese juego irá convirtiéndose en una forma de conocer el cuerpo del otro y poco a poco nos llevará a dejarnos ir buscando el placer.

Si queremos conseguir un efecto de jugueteo o de provocación en nuestro compañero, podemos utilizar el propio cuerpo para acariciarle, acercándonos suavemente y dando pequeños toques o roces sobre su piel y recorriendo de esa forma su espalda y su pecho. Así conseguiremos una excitación erótica en él que le hará receptivo a cualquier tipo de juego sexual que le propongamos.


Nos impregnamos las manos de aceite para masajes y con los dedos juntos vamos deslizándolas por su espalda hasta el final de la misma. Al llegar aquí, separamos los dedos, bajamos hacia las caderas y volvemos a subir hacia los hombros haciendo una leve presión.
Repetir esta operación unas cinco o seis veces y para finalizarlo, cuando hemos llegado a los hombros, bajar suavemente las manos por los brazos y volver a subir un par de veces.

Posteriormente, pondremos las dos manos encima del hombro y lo iremos masajeando como si amasáramos pan, moviéndonos hacia el cuello. Una vez en el cuello, volvemos a bajar hacia el hombro, repetir esta operación varias

